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Mujer del Desierto

"Soy una mujer del desierto, pero ante todo, soy una mujer".

[Equilibrio]

Permanece firme, corazón.
Mantén el equilibrio,
sin entregar el control.
Domina tus impulsos;
no pierdas la razón.
En este juego sólo gana
aquel que vence al desamor.

 

—Lihem ben Sayel.

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Mañana será otro día.

9711_o_jacquelyn_bischak¿En qué te refugias cuando se apagan las voces; cuando la luna brilla –intensa–, por tu ventana, hacia el norte? ¿A quién llamas cuando tu corazón se rompe? ¿Invocas a la razón, a la fe, o a algún nombre? ¿A qué te aferras, mientras las lágrimas fluyen, como cataratas inmisericordes, hacia un destino ineludible? Las horas pasan, el sol se oculta. Las estrellas aparecen, tiritando, a lo lejos. Mañana será otro día. Mañana vendrán otros pensamientos. Me refugiaré en ti de nuevo. Hasta que vuelva a salir el sol…

Lihem. 

😦 😦 😦

[Ha cambiado mi suerte]

Escondida, detrás de las paredes; de miradas inquisitivas, que siempre acechan. Oculta, tras cortinas de humo, donde las palabras ya no sean una ofensa. Decidida a vivir otra vida, donde nada quema, donde nada duele. Vivo en paz, sumergida en un río, que nunca se seca, que siempre se mueve. Suspiro, tras  las ventanas de la esperanza. Trabajo por mi causa, ferviente. Mis ojos lloran, mas no de tristeza. Ha llegado la hora. Ha cambiado mi suerte.

–Lihem ben Sayel

[Quizás, algún día.]

Colgué en tu cuello mi silencio,

para que, al callar, tu voz retumbara —perpetua.

Y olvidé asirme de mis sueños,

para, en la noche, volverme poeta.

Caminando, descubrí cierta senda,

que me lleva hacia noches que brillan.

Sonreí, y armé las maletas.

No regresaré.

O quizás, algún día…

 

H. Khan.

 

[RECLAMACIÓN]

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¿Por qué huyes de mí, 
amor mío; despavorido,
como si fuera yo un fantasma?
Me arrastré por ti,
hacia las sombras;
hacia el vacío impetuoso
de la nada.
No calles ahora,
¡dime algo!
Qué; mi tristeza acaso,
¿poco importa…?
Tiempo ha, que las luces se apagaron.
Y sólo reina el caos
nocturno, de la discordia.
Si me visitas, tenue,
cual lacónico destello,
recuerda, al menos,
saber cuál es mi nombre.
Oh, amor mío, no temas.
No sigas huyendo.
¿Por qué de mí, te apartas?
¿Por qué de mí, te escondes…?
-LbS…

[EL ÚNICO CAMINO]

tumblr_l29ur5J8cu1qastsxo1_1280.jpgPorque, después de todo este recorrido, para mí, el amor no es sólo una opción. Es el único camino.

-Lihem ben Sayel

[LA BRECHA]

Abriré brecha entre
tu vacilación y mi temeridad.
Nadie puede sobrevivir
-demasiado tiempo-,
a la indiferencia.
Construiré un muro entre
tus intereses y mi vulnerabilidad.
Todo ser tiene un límite.
Hasta el cielo;
incluso el mar.
No digas que no te lo dije:
se ha terminado nuestro andar.

[LA BRECHA]
-Lihem Ben Sayel.

 

[TAN AFERRADOS]

Déjame entretenerme con la música

que brota del manantial de tus caricias.

Déjame, que las heridas ya no duelen;

que mis poemas son sólo para ti.

Descanso entre ese bosque de sonrisas

que me dedicas entre salto y salto de los días.

Son sólo delicadas melodías, que,

pasado el tiempo, jamas llegaremos a olvidar.

Quién me hubiera dicho que estaríamos tan cerca,

tan aferrados el uno al otro, como

se aferra a la orilla el mar.

Mas, cierto es que,

ni aunque se extinguiera mi voz en las tinieblas,

ni aún siquiera,

te podría dejar de amar…

 

-Lihem ben Sayel

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A él.

UNA NOCHE DIFERENTE.

imageSi tuviese que recordarme a mí misma de alguna manera, me recordaría como cuando era feliz. Me recordaría montando en una bicicleta, riendo, con la brisa  revoloteando mis cintas, haciendo girar mi molino de viento. Me recordaría a mí misma en aquellas noches mirando a las estrellas. Me habría encantado habitar entre ellas. El manto de las noches plagadas de centelleantes puntitos lejanos siempre me ha dado la sensación de hogar. Me recordaría también en algún rincón de alguna habitación, pero no llorando, no; no gimiendo de dolor, ni sollozando, ni temblando… Me recordaría en aquel rincón acompañada de mis libros y mis diarios, y de esas cartas que escribía aparentemente para nadie. Me recordaría como cuando era inocente. Como cuando creía que los sueños se podían realizar. Omitiría las veces en las que me tropecé con una cruda -y en muchos casos, nefasta- realidad. Me recordaría a mí misma sonriendo, y creyendo en que siempre vendría algo mejor. Me recordaría, por ejemplo, creyendo aún en el amor.

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